Todos tenemos fetiches sexuales; esos objetos que nos generan deseo y excitación; algunos son más comunes y otros, raros y hasta exagerados

Fetiches sexuales: ¿cuál es el tuyo?

Todos tenemos fetiches sexuales; esos objetos que nos generan deseo y excitación; algunos son más comunes y otros, raros y hasta exagerados. El punto es que cuando hablamos de sexo, cada quien tiene sus gustos, y mientras las personas involucradas estén de acuerdo y se sientan cómodas, lo que digan los demás no importa.


Antes, la palabra “fetiche” era considerada un tabú y llegaba a causar incomodidad. Sin embargo, ese miedo a disfrutar del sexo sin prejuicios se fue perdiendo. En realidad, todos, en mayor o menor medida, tenemos algo que nos prende, porque los fetiches pueden ser bastante comunes o tan raros como se prefiera. Forman parte importante de las fantasías sexuales.

¡Ojo! Aquellos objetos hechos para estimular el cuerpo, como los juguetes sexuales, no cuentan como fetiches.

Principales fetiches sexuales

Aquí, la persona puede excitarse al usarlos o al ver que su pareja los utiliza, al acariciarlos, olerlos, sentirlos en el cuerpo, etc. Suele presentarse más en los hombres que en las mujeres. Es muy frecuente, en especial, con zapatos de tacón
  • Zapatos

A ese gusto y excitación hacia los zapatos, del tipo que sea, se le conoce como “retifismo”. Aquí, la persona puede excitarse al usarlos o al ver que su pareja los utiliza, al acariciarlos, olerlos, sentirlos en el cuerpo, etc. Suele presentarse más en los hombres que en las mujeres. Es muy frecuente, en especial, con zapatos de tacón.

  • Lencería

Seguramente no la consideramos un fetiche, pero lo es y de los más comunes. La lencería sexy es parte esencial de las prácticas sexuales. Las mujeres son las principales consumidoras, pero muchos hombres disfrutan, tanto verla puesta como quitarla. La ventaja es que existe una variedad interminable de lencería; es decir, estilos, texturas, tamaños, telas y más.

Seguramente no la consideramos un fetiche, pero lo es y de los más comunes. La lencería sexy es parte esencial de las prácticas sexuales. Las mujeres son las principales consumidoras, pero muchos hombres disfrutan, tanto verla puesta como quitarla
  • Ropa de cuero

Es esencial en algunas fantasías sexuales, sobre todo, las que tienen que ver con el sadomasoquismo. Este outfit, casi siempre en color negro, puede complementarse con un látigo, una máscara y hasta unas correas. La sensación del material, el peculiar olor y su relación con lo rudo llegan a causar mucha excitación.

Otro de los fetiches sexuales más comunes, son los disfraces. Permiten salir de la rutina, cambiar de personalidad y transportarse al escenario deseado. Facilitan hacer realidad cualquier fantasía
  • Disfraces

Otro de los fetiches sexuales más comunes, son los disfraces. Permiten salir de la rutina, cambiar de personalidad y transportarse al escenario deseado. Facilitan hacer realidad cualquier fantasía.

  • Pies

Sí, los fetiches pueden incluir partes del cuerpo, y los pies son uno de los preferidos. El deseo incrementa al verlos, tocarlos, sentirlos y hasta lamerlos, o recibir esa atención directo de la pareja. Los pies tienen muchas terminaciones nerviosas que pueden ser estimuladas.

  • Comida

No hablamos de comer alimentos afrodisiacos, sino de implementar tanto comida como bebida en la relación sexual. Por ejemplo, embarrarse el cuerpo con crema batida o chocolate líquido (sploshing); darle de comer a tu pareja en grandes cantidades (feederismo) o juguetear con la comida para experimentar y lograr excitación por las texturas, olores y sabores (food play); ver imágenes con abundante comida (foodporn); contemplar con fascinación videos en los que una persona se da atracones de comida (mukbang).

No hablamos de comer alimentos afrodisiacos, sino de implementar tanto comida como bebida en la relación sexual. Por ejemplo, embarrarse el cuerpo con crema batida o chocolate líquido (sploshing)

Estos son algunos de fetiches; casi cualquier objeto o parte del cuerpo, que no sea zona erógena, puede generar placer.

Recuerda que los fetiches son personales, cada quien tiene gustos y preferencias diferentes, y decide lo que tolera. Entonces, lo que a alguien le excita, quizá a la otra persona, no.

Lo importante es asegurarse de que el placer y el deseo no dependan únicamente de los fetiches sexuales; estén o no en la relación de pareja, ambos pueden disfrutar del sexo. La idea es que solo ayuden a mejorar la experiencia.

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